sábado, 12 de julio de 2008

LA FELICIDAD I

Hay ciertas personas que no soportan la realidad de este mundo que implica esfuerzo y que, pese a todo, en muchas ocasiones no ofrece más que adversidades. Ludwig Von Misses.

Las personas no podemos sentir una mejor emoción que la felicidad. Aunque es cierto que son pocas las personas que pueden decir que han tenido una vida feliz, pues la felicidad duradera como tal, no existe. Existen los buenos momentos que nos hacen felices durante un determinado tiempo, ya que todos hemos atravesado algún momento en nuestras vidas, donde la felicidad ha dejado de ser nuestra compañera por algún suceso acontecido, y por lo tanto, hemos dejado de ser felices. Hay un dicho popular que dice que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Creo que esta afirmación es extrapolable a la felicidad. Es cierto también que hay personas que se les dice que han nacido con estrella, pues suelen ser afortunados en la vida, y otras que son estrellados, pues todo les sale mal. Yo creo que la fortuna ha de buscarse, ya que a veces somos nosotros mismos los que nos buscamos los problemas, y otras, las que la vida nos pone por delante, como nos decía Von Misses, ésta no nos ofrece más que adversidades, cuando nosotros lo que buscamos es vivir felices, intentado poseer todo lo que deseamos.

La felicidad nos llega cuando los factores internos y externos nos estimulan. Cuando la salud, el equilibrio emocional y aquello que nos rodea y que nos importa, nos va bien. Cualquiera de nosotros puede ser feliz, aunque leyéndome pueda decirse uno a sí mismo, si, si, seguro… Pero si, se puede ser feliz, lo importante para conseguirlo es apreciar lo que se tiene, y no desear al menos en exceso lo que no. Hay personas que les pasa como a los borrachos, buscan eternamente la felicidad sin conseguirla, porque como les pasa a los borrachos, saben que tienen una casa, pero no saben adonde. Cuanto más alto pongamos el listón para encontrar la felicidad, “normalmente es un problema de materialismo”, más difícil se nos hará encontrarla. Es lo que les pasa a la mayoría de personas hoy día. Nunca hemos vivido con más comodidades en todos los sentidos, nunca hemos tenido una mejor calidad de vida, y sin embargo, nunca hemos tenido tantos divorcios, o gente que necesitan ir a un Psicólogo o Psiquiatra por depresión o ansiedad. Eso no les pasaba a nuestras abuelas, aunque para hacer la colada tuvieran que pasarse toda la mañana entre ir al río, lavar y volver, cargadas como mulas.

Por otro lado, encontrar la felicidad hoy día, es tarea difícil, pues con la subida del EURIBOR, la crisis económica que aunque algunos la nieguen, la tenemos aquí y desgraciadamente no hemos tocado fondo, esto es solo la punta del iceberg, y pensar cuánto afectará esto a la felicidad de las familias. Sin embargo, recuerdo cuando llamaba a la prudencia a amigos y compañeros de trabajo que me decían que se iban a meter en hipotecas colosales, entonces me decían que yo era un catastrofista, “lo que les soplaba Z al oído” sin embargo, hoy me dicen que ven cada vez más improbable que puedan soportar la subida del EURIBOR, ese EURIBOR que según ellos no iba a subir tanto como yo les preveía, a pesar de tener hipotecas a cuarenta años con interés variable, ahora ¿serán infelices? Claro que si, pero ninguna fuerza extraña les ha llevado a ello, solo la confianza en la bonanza económica de la que hemos disfrutado hasta que llegó este gobierno, y que aunque el Banco Central Europeo sube los tipos de interés para desacelerar el consumo y por lo tanto controlar la inflación, nuestro utópico presidente, el de la sonrisa perenne, aún sigue llamando al consumo, aún cuando la subida de los tipos intentan precisamente lo contrario para controlar la inflación. La tasa interanual ha subido en España al 5%, barrera que se alcanza por primera vez desde hace trece años, y este gobierno lejos de llamar al ahorro a las familias y a dejar de lado el consumo salvaje, nos llama a continuar, por lo tanto la inflación seguirá alta y el EURIBOR subiendo. Este gobierno también nos engaña y nos dicta cuando sonreír, incluso cuando nacer o cuando morir, pero nada sobre solucionar nuestros problemas reales, hablo de los económicos claro, y aún así, habiéndonos engañado, prometiendo una felicidad que se ha convertido en infelicidad, muchas personas les siguen, allá ellos. A las personas nos pasa como a esos jóvenes que se casan y que piensan que la vida será un camino lleno de pasión, champagne, fresas y nata montada, que no llegan a los cinco años de casados. Pues de pronto llega el Sr. Trichet, les sube el EURIBOR, y les hunde en la peor infelicidad, cortándoles las salidas de fin de semana al SPA, las cenas románticas en restaurantes con velas y devolviéndoles a la difícil y cruda realidad. LA VIDA.

Esta sociedad ha cambiado, o mejor dicho, la hemos cambiado. Antes se vivía con el sueldo del padre de familia, y si la madre trabajaba era para ayudar a tener una vida algo mejor. Hoy con la inclusión de la mujer en el mercado laboral, y la falsa denominada igualdad, se ha convertido en tarea imposible comprar una vivienda, pues es necesario, mejor dicho obligado, el sueldo de dos para comprarla. La familia como la conocíamos los de mi generación “año 1.972” ha desaparecido, esa familia que en verano cenaban en casa lo que podía cocinar humildemente la madre, y a lo que más aspiraban era a poder salir a la Heladería Valenciana después de la cena al Paseo Marítimo, a comerse un heladito. Hoy llevamos otro tren de vida, los dos trabajan fuera de casa y realizan las tareas del hogar, todo bajo un estricto horario semanal. Se supone que es todo un logro, pero sin embargo, las parejas nunca han sido más infelices, y nunca ha habido más divorcios. Porque hoy ya no se conforman con el heladito en La Valenciana, siendo para las parejas visita obligada el “TODO INCLUIDO” en las vacaciones, pero a pesar de tener ese nivel de vida, no alcanzan la felicidad, antes nos llamaba todo la atención, hoy nada. Las parejas de antes eran más felices teniendo menos, pues uno era el complemento del otro, el uno dependía del otro, eran un equipo. Cada cual conocía sus funciones, el marido que no faltase un plato de comida en la mesa, y la mujer, cuidar de su marido e hijos. Para la mujer era un propósito a conseguir, que su esposo fuese el más limpio y mejor planchado, y para el marido el que su esposa pudiese ir a comprar al Ultramarino sin tener que hacer cálculos aritméticos imposibles para poder llegar a fin de mes. La pareja era el complemento el uno del otro, uno era la mano derecha y el otro la izquierda, y eran felices. Por supuesto también había excepciones, pero menos que hoy día. Hoy se dice que uno puede subsistir perfectamente sin el otro, exceptuando el hecho de la compra del piso, del cual al hombre echarán como a un delincuente en caso de divorcio, pero si tendrá que seguir pagando su mitad de la hipoteca religiosamente, hasta que un buen día se canse de su infelicidad, y lo pague con su ex mujer, Uyyyyyy!!!! Esto es políticamente incorrecto, es mejor decir que tolerancia cero con el maltrato, ya que quedarnos ahí, será más fácil, que indagar y ver la raíz del problema para intentar subsanarlo y que no sigan muriendo más mujeres. Pero siguiendo con lo que tratamos, el hecho de que hoy el uno ya no depende en nada del otro, eso a priori debería ser bueno, sin embargo se ha convertido en la mayor razón de infelicidad en las personas. Nos guste o no, esto es lo que sucede hoy, todo esto es relativo a las parejas, pero qué hay sobre nuestra juventud.

jueves, 10 de julio de 2008

domingo, 6 de julio de 2008

LA AMISTAD

¡Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo! Marco Tulio Cicerón.

La amistad, complicado y amplio concepto. Se puede dividir en intensidad y género. Solemos oír decir a las mujeres cuando buscan una pareja para el resto de su vida, que ante todo, y dejando aparte la protección y seguridad que toda fémina necesita obtener del varón, lo que les piden es que sea prioritariamente su amigo, acertada petición. En mi opinión la amistad es el más grande de los sentimientos. Hablamos de amistad cuando ésta es recíproca, leal y sin condiciones. La lealtad es no sólo la base, sino un complemento de la amistad. La lealtad es un ingrediente obligado, pues no se puede entender una amistad exenta de ella. Y la amistad jamás ha de ser condicionada, pues perdería su naturaleza y razón de ser.

Para cocinar una amistad, los ingredientes que no deben faltarnos son; el respeto, la lealtad, añadamos una pizca de complicidad, un puñadito de confianza y por qué no, un chorrito de sensualidad si la amistad es entre géneros distintos. Estos son los ingredientes esenciales para una amistad; como diría Arguiñano: rica, rica.

Muchos podréis estar pensando que el cariño “comúnmente conocido como amor” está por encima de la amistad, pero ¿Qué es la amistad sin el cariño, y el cariño sin la amistad? El amor no es más que la culminación de una buena amistad. Al buen amigo se le quiere, si es de distinto género se puede llegar incluso a amarle. He aquí donde podemos entrar en otro terreno, la diferencia de la amistad, entre personas del mismo ó de distinto género.

Cuando la amistad es entre personas del mismo género, será una amistad sin peligro de ser viciada, es decir, no correrá el peligro de caer en la senda de la atracción física o sexual. Aunque sucede a veces, que aquel que se siente atraído por el otro jamás se lo dirá por miedo a perder esa confianza o lealtad del amig@, o por miedo a perjudicar en definitiva su amistad. En mi opinión se equivocan, pues si la otra persona de verás es amig@, le dejará clara sus pretensiones, y aceptará esos sentimientos del amig@, claro está sin tener que conllevarle a nada. Así que él/ella deberá aceptar los sentimientos del amig@, los cuales pueden ser correspondidos o no. Pero si entre ellos existe una verdadera amistad, la hará prevalecer por encima de lo demás. Cuando la amistad es verdadera entre ambos, uno respetará la decisión del otro, por lo tanto nunca hemos de temer decirle a esa persona sobre nuestros sentimientos. Cuando la amistad y la confianza son total, hemos de ser para nuestro amig@ como una cajita de cristal transparente, donde no haya secretos, y donde no se oculte ningún sentimiento. Una vez me dijo una amiga que nunca se debe contar todo, que hay que guardarse ciertas cosas, quizá cosas que puedan ofender o hacer daño por su naturaleza al amig@. Yo pienso que entonces esa amistad estará viciada, no será plena, pues hay otro ingrediente del que no he hablado hasta ahora y que es la sinceridad. De guardarse cosas, la confianza en la otra persona no será total, y por lo tanto, la amistad no será completa y sincera.

No debemos cometer el error de confundir los amigos con los conocidos. Los conocidos son aquellos con los que podemos irnos de marcha, mantener una conversación medianamente transparente, a veces puede que incluso opaca, simplemente felicitarles para su cumpleaños por teléfono con un sms, saludarles con un hola por la calle, etc… Los amigos son aquellos que están contigo cuando más los necesitas sin espera de ninguna contraprestación, los que jamás te echaran a la cara aquel fallo que cometiste, sin embargo si te dirán en qué y dónde has errado. Y los que te dirán a sabiendas de que te puedan hacer daño, no lo que supongan que quieres oír para contentarte, sino, lo que debes oír, aunque te duela. Como ha expresado poéticamente Campos, una amistad “vale tanto como la verdad que resiste”. Quienes tienen amistad, quienes disfrutan de la amistad, podrán soportar todo tipo de verdades que manifieste el amig@, incluidas todas aquellas que hablen de sus defectos.

Nada es comparable a la amistad, solo el amor, el cual yo lo califico como una amistad llevada a su plenitud. Uno se enamora de una mujer por reunir una serie de cualidades que nos cautivan, o sea, normalmente no somos conscientes del todo de nuestra elección, nadie suele pararse a pensar racionalmente si es la persona adecuada para nosotros y por qué, ya que el amor no es racional, sino que se deja llevar por una explosión de sentimientos, y nos sentimos atraídos por unas series de cualidades de la otra persona. Sin embargo la amistad es lo único que elegimos libremente. Porque nacemos en el seno de una familia determinada, o sea, tenemos que vivir con la que nos ha tocado. Pero los amigos, ¡ayyy! los elegimos nosotros. Somos libres para elegir a los amigos. La amistad es lo mejor de la vida. Aquel que no tiene amigos, es el ser más pobre del mundo. Cuando hablo de amig@s, me refiero a amig@s.

Mis enemigos estarán contentos esta semana, y mis seguidores quizá no tanto. Pues he cambiado un poco mi línea, aparcando la política, la inflación, el Euribor o el superávit, para hablar de un concepto como la amistad. Todo sea por una amiga. Una amiga a la cual no le agrada la política y me dice que mis artículos sobre política no le interesa, pero cuando hablo sobre la sociedad o me pongo a filosofar sobre conceptos, le entusiasma.

Este artículo va dedicado a esa amiga, la cual es una amiga muy especial. De esas que siempre me tendrá a su lado cuando me necesite y a la cual quiero mucho. Es de esas amigas que sé que aunque no me lo diga, “la chica es timidilla”, nos tenemos un cariño recíproco. Ella suele llamarme “su filósofo favorito”, qué más quisiera yo ser filósofo, pero ella como buena amiga, me sobrevalora. Ahora habré de esperar su crítica, tendré que santiguarme, ya que ella siempre me dice la verdad, sea buena o incómoda, como hacen los buenos amigos. Nuestro acercamiento fue corto pero intenso, y aunque unos mil kilómetros nos separan hoy, yo la siento como a un metro de mí cuando hablamos por teléfono. ¿Qué pasha? ¿Se nota que me gusta? Pues claro, ella es mi amiga.