sábado, 7 de junio de 2008
ESPAÑA, ¿UNA, GRANDE Y LIBRE?
Esta semana conocimos la noticia la cual nos hablaba sobre el editorial del Presidente de
En ella decía el mismo, tajantemente: "Hoy el castellano ya no es una lengua oficial". Hay pueblos de Mallorca en los que los niños ya no hablan el castellano. En las escuelas, el castellano es una lengua extranjera más, añade. Con esta carta dirigida a los pasajeros, Air Berlín, una de las principales compañías aéreas que opera en las Baleares, denuncia la situación que, según la aerolínea, sufre el castellano en pro del catalán. Todo empezó cuando la directora general de Política Lingüística, Margalida Tous, envió a Air Berlín y a otras compañías aéreas con destinos a las Baleares, una carta instándolas a utilizar también el catalán en sus comunicaciones con sus clientes. A lo cual el Sr. Joachim Hunold contesta en su editorial que; "¿Les tengo que dar cursos de catalán por decreto a mis empleados? ¿Y los que vuelan a Galicia o al País Vasco querrán que nos dirijamos en gallego o en vasco? ¿Es que ya no hablan en castellano?", se pregunta Hunold. "La partición de España en nacionalismos regionales es de hecho un retorno a los mini estados medievales. Hasta ahora me pensaba que vivíamos en una Europa sin fronteras", remata. El editorial va acompañado con una viñeta que reza en un alemán castizo: "Si vinieran a Baviera los catalanes estos, tendrían que hablar el bávaro. ¡Maldita sea!".
Este señor tiene más razón que un santo, los nacionalismos radicales existentes en España se nos están yendo de las manos, está bien que hay que respetar todas las sensibilidades e ideas como dicen los retroprogres de hoy día, pero lo que no se puede consentir es que España pase a ser una Bulgaria o una Rumania, por no hablar de los Balcanes, sólo para contentar a unos nacionalistas radicales que lo único que pretenden es el control y poder absoluto sobre su “cortijo”. No se puede consentir que por contentar a ciertos lobbys
nacionalistas, España quede retrotraída al pasado, cuando ésta estaba formada por Reinos de Taifas, gobernando el caudillo de turno en cada uno. Es sencillísimo que un alemán, o cualquier europeo, no entienda las empanadas mentales que tenemos aquí en España. La prueba más directa es la que tenemos en Marbella, a nadie se le ocurriría pedir al comandante de un avión, al recepcionista de un hotel o al camarero de cualquier restaurante, que les hable a los turistas en “ANDALUZ”. Sin embargo, si es requisito indispensable hablar inglés o alemán, para ocupar dichos puestos de trabajo. El mundo va por un camino, aquel donde no existen fronteras, donde cada vez hay menos diferencias en libertades y derechos entre los propios europeos, y nosotros nos empeñamos en poner fronteras y tener derechos y obligaciones distintas si se es catalán o andaluz. En España negamos la mayor, la cual no es otra que el mundo cada vez está más globalizado, y que un alemán viene a Marbella, como un marbellí o marbellero va a Berlín, con la misma facilidad que hace veinte años un marbellero iba a San Pedro de Alcántara, incluso hoy día con más facilidad y sobre todo con más comodidad. El mundo se abre, sin embargo ciertos lobbys pretenden cerrarnos, pretenden convertirnos en su “cortijo privado”, y aquel que no comulgue con esas ruedas de molino, es un facha o como deja dicho en su blog, el impresentable, asalta piscinas de Pedro J., Joan Puig, es un nazi. Este impresentable se molestaba cuando decía que desde España se llamaba a un boicot de productos catalanes, sin embargo, él lo hace ahora contra Air Berlín. Pues nada, que cree su propia compañía de Vuelos, por ejemplo Catalonia Air Line, y que para poder acceder haya que presentar el carné de pura sangre catalana. Cerrarnos a lo evidente de un mundo en el cual hemos de competir contra grandes mercados y grandes naciones, solo nos traerá pobreza y más crisis económica. En Europa hemos de competir como una nación, pues hemos sido y podemos ser una de las naciones más poderosas en Europa, pero eso si, siendo una, no diecisiete.
Pero no, tanto al gobierno como a la oposición esto realmente les da igual. Todo sea por mantenerse en el poder, y si para eso hemos de contentar a quienes persiguen nuestra destrucción, o caerles simpáticos, adelante. Ya veremos dentro de unos años, qué país te queda para gobernar Z.
Como en tantos otros asuntos, creo que la casta política va por un camino distinto al que quieren sus ciudadanos, aunque sus ciudadanos no hacen nada por hacérselo notar. El pueblo solo quiere Panem et circenses “pan y circo”. A mí déjame de historias, y ponte otra de gambas. Pero como decía al principio, la libertad no es un derecho adquirido, y hemos de trabajar cada día por cuidarla y protegerla.
Mientras tanto, el Euribor ha alcanzado esta semana el 5.4%, lo cual indica que una hipoteca media de 125.000€ a 25 años “poco hoy en día” tendrá una subida anual de 707.00€. Pero estas cosas, ¿a quién le importa? ¿Sólo al ciudadano…? Quizás…
Decía Charles de Gaulle que; Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero. Los nacionalistas radicales intentan mostrar que España les odia a ellos, que intenta boicotearlos a ellos, pero los hechos demuestran todo lo contrario. España para ser grande y libre ha de ser una. Porque si nos convertimos en un reino de Taifas, seguramente sin Rey, no sólo iremos a contra corriente del mundo en el que vivimos, sino que perderemos nuestra hasta hoy conocida “calidad de vida”, y seguramente, hasta nuestra democracia.
martes, 3 de junio de 2008
19 AÑOS DE TIANANMEN

3 de junio de 2008.- Avenida de Changan de Pekín. Cinco de junio, 1989. Los tanques han aplastado la revuelta estudiantil en las últimas 48 horas y los hospitales están desbordados ante el número de heridos. Algunos han perdido las piernas, aplastadas bajo los tanques. La rebelión ha muerto para todo un pueblo, menos para él.
¿Quién es?
Lleva un pantalón negro, camisa blanca y dos bolsas de plástico, como si viniera de la compra. Una fila de tanques T-59 trata de avanzar por la principal avenida de la ciudad, pero él se antepone y logra frenar su avance.
¿Quién es?
El primer tanque trata de esquivarlo y él se desplaza hacia un lado para ponerse de nuevo delante. Se sube al tanque y habla con el soldado que quiere avanzar, quizá tiene prisa por seguir disparando contra jóvenes desarmados. Aseguran que le dijo: "Vete, da la vuelta y deja de matar a mi gente".
¿Quién es?
Nadie lo sabe. Han pasado 19 años y sigue siendo simplemente el 'hombre tanque'. 'El rebelde desconocido'. 'El héroe de Tiananmen'. Si está vivo, quizá alguien le haya contado que fue nombrado por la revista Time uno de los '100 personajes más influyentes del siglo XX' y que su acción ha inspirado revueltas desde Indonesia a Ucrania. Pero no ha aparecido para reclamar su premio o recibir los aplausos. Unos los sitúan viviendo en el anonimato en alguna parte de la China rural, otros en el exilio de Taiwán y la mayoría bajo tierra, su osadía concluida de un disparo en la nuca.
¿Quién es?
Me gustaría preguntarle qué se siente cuando se actúa convencido de que un principio está por encima de la vida propia, si tenía miedo o éste había desaparecido engullido por la magnitud de aquella injusticia. ¿Acaso creíste que podías, tú solo, frenar al mayor Ejército del mundo, derrocar a la dictadura y devolver la vida a los caídos?
Tanques contra personas: parece desigual y lo es. Fuerza contra ideas. Parece injusto pensar que se pueda imponer la primera, pero ocurrió. Cientos de miles de estudiantes y ciudadanos de a pie dijeron basta al régimen comunista chino, tomando ese millón de metros cuadrados de historia que es la plaza de Tiananmen. Atrincherados, un grupo de líderes despóticos se vio en la encrucijada de perder el poder o disparar a su propia gente. Eligieron la segunda opción. El delito de las víctimas: haber osado enarbolar la bandera de la libertad.
China ha vivido desde entonces una transformación sin precedentes, ha sacado de la pobreza a cientos de millones de sus habitantes y empieza a ocupar el sitio que merece entre las potencias del mundo. Pero Tiananmen sigue importando porque es el símbolo de lo que no ha cambiado en todo este tiempo: pensar diferente, y sobre todo hacerlo en voz alta, se paga todavía con la cárcel.
"No fueron miles sino unos pocos cientos los muertos de Tiananmen", llevan años repitiendo los siempre comprensivos apologistas de una dictadura que nos les afecta directamente. Bien, fueron cientos pues. ¿Es eso más aceptable? "Gracias al régimen y su intervención, China es hoy el milagro económico que es", insisten. Más bien a su pesar, pensamos los que creemos que el mérito es del pueblo chino y no de un grupo de dictadores que cada cinco años se reeligen a sí mismos en el nombre de un comunismo que ha desaparecido.
Y parece legítimo preguntarse si volverían a sacar a los tanques en caso de que vieran amenazadas sus prebendas. Quizá un hombre sin nombre, recién llegado de la compra, se pondría frente a ellos para recordarles que hay cosas que no se pueden matar. Ni siquiera con tanques. Aquí estamos, 19 años después, y el héroe de Tiananmen sigue vivo, símbolo imperecedero de la lucha por la libertad y contra la opresión.
¿Quién es?
Importa más qué hizo.
Fuente el Mundo.
